Siento dejarlos

La primera vez que esso ocorrió fue quando dejé España, precisamente Madrid.

Um  año pasó  como un vendaval. Una vez concluído el posgrado en Urologia en la Fundación Jimenez Dias Clinica de Nuestra Señora de La Concepción Escuela de Posgrados.

Fue difícil dejar a mis colegas urólogos que cuantas cosas me  enseñaron e a princípio, quando lhegué  a Madrid,  me dijeron: “ver, oir e callar para non molestar.”

Y yo me callaba e me limitaba para non molestar.

Después de que lhegué a mi país,  fue difícil empezar mi vida profissional aqui. Operaba  solo em los quirófanos en la Santa Casa y  en  otros hospitales.

Hasta el  dia de hoy,   no sé lo que es dormir bien pues  el teléfono me lamaba cada hora de los hospitales.

El tiempo passó demasiado rápido e hasta hoy siento dificuldad en despedirme de alguien,  sea quien sea.

Ahora, a mis  setenta y seis años, aunque no me sienta viejo, quando passo un fin de semana em mi finca siento  dificuldad en dejarlos solos.

Tanto mi perro que se lhama Clo, mi amado perrito tan dócil e cortez. Quien  me ama sin nada desear a cambio. Quanto  de ali me despido siento por dentro una inmensa nostalgia que no deja atormentar jamás.

Siento dejar mi pequeña f inca solitária vacia de gente para cuidarla. Sin vacas pastando por alli.  Sin teneros bramando de nostalagia por sus madres. Sim gallinas con sus pollitos, com miedo del halcón.

Siento dejar mis amigos del campo sin mi presencia amistosa diciendo que me extraña.

De la misma forma,  cuando llhego a la ciudad tengo unas ganas imensa de querer volver a ese lugar.

Siento dejarla mi casa tan hermosa que la construi a duras penas. Onde le puse tantos ahorros de toda una vida. Donde tan pocas veces pasé las noches. Y em muy pocas veces use tu ducha.

Siento dejar mis dos caballos sin montura ya que me gusta tanto cabalgar. Y quando llego alli ellos relinchan de tan felices pois siempre hay em mi un  amigo.

Siento mucho de tener de volver a la ciudad que tengo mi sustento más como médico especialista que como escritor.

Me duele el pecho al dejar tantas cosas que amo tanto para trás sin poder permanecer alli para siempre cómo me gustaria ver mi sueño hacerse realidad.

Siento dejar las maravillosas horas alli passadas y sin jamás olvidarlas.

Qué  pena la prisa del apuro no me dejes soñar tanto.

 

 

 

 

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